CONSUMO RESPONSABLE
¿Cuantos microplásticos ingerimos en cada comida?
Los microplásticos son fragmentos diminutos de plástico que contaminan nuestro planeta, y una buena parte termina en nuestros mares y en nuestra comida.
Entre un 2% y un 5% de todo el plástico fabricado en el mundo termina en el océano. Una vez allí, muchos peces lo confunden con plancton y lo ingieren.
Marisco y mejillones concentran metales tóxicos
El riego deja partículas también en la verdura
Reutilizar botellas de plástico libera micropartículas
El Bisfenol A aparece en tickets, latas y vasos desechables
partículas de microplastico podemos llegar a ingerir al año
De dónde vienen los microplásticos que comemos
Buena parte procede de la descomposición de plásticos más grandes en el mar, pero también de fuentes menos evidentes: fibras sintéticas que se sueltan al lavar la ropa, neumáticos de coche, o el propio envasado de los alimentos.
Una vez en el medio ambiente, estas partículas entran en la cadena alimentaria a través del pescado y el marisco, y también a través del agua y la sal que consumimos a diario.
Cómo reducir tu exposición
Evitar calentar comida en recipientes de plástico, sustituir botellas de un solo uso por opciones reutilizables de cristal o acero, y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados con mucho envasado son gestos sencillos que marcan diferencia.
También ayuda lavar la ropa sintética con bolsas o filtros especiales que retienen las microfibras antes de que lleguen al desagüe, reduciendo su paso al mar.
Lo que aún no sabemos con certeza
La investigación científica sobre el efecto exacto de los microplásticos en la salud humana a largo plazo sigue en marcha, y todavía no hay un consenso completo sobre los niveles de riesgo.
Mientras la ciencia avanza, aplicar el principio de precaución (reducir la exposición cuando es sencillo hacerlo) tiene sentido, sin necesidad de esperar a una alarma definitiva para actuar.
Qué puedes exigir como consumidor
Cada vez más países están legislando para reducir microplasticos específicos, como los que llevaban algunos cosméticos exfoliantes, demostrando que la presión social y de consumidores puede traducirse en cambios normativos reales.
Elegir marcas que informen abiertamente sobre este tema, en vez de ignorarlo, y apoyar la legislación que los regula son dos formas de contribuir más allá de los cambios individuales de hábito.
Pequeños cambios en la cocina
Usar tablas de cortar y utensilios de madera o acero en vez de plástico, y evitar recipientes de plástico desgastados o arañados, reduce la liberación de partículas durante la preparación de los alimentos.
Filtrar el agua del grifo con sistemas domésticos también puede reducir la presencia de algunas partículas, según la calidad del agua de cada zona.
Todavía se está investigando el efecto exacto en la salud, pero lo que está claro es que no traen nada bueno. Pensarlo dos veces antes de comprar y leer bien las etiquetas ayuda a reducir la exposición.
¿Te apetece ponerlo en práctica?
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