CONSUMO RESPONSABLE

¿Sabes cuánta agua consumimos?

Consumo responsable · 2 min de lectura

El agua es uno de los bienes más preciados que tenemos. En España, el sector agrícola consume el 70% del total, la industria el 20% y el consumo urbano (nuestras casas) apenas el 10%.

Dentro del hogar, la mayor parte del consumo se concentra en el baño (73%) y la cocina (19%). Pequeños cambios de hábito ahí marcan la diferencia.

Ducha en vez de baño: ahorras hasta 165 litros

Grifo cerrado al lavarte los dientes o al enjabonarte

Cisterna completa: 10-15 litros, media carga: 6 litros

Afeitado con el grifo cerrado: 3 litros en vez de 75

73%

del agua de una casa se consume en el baño

De dónde viene el agua que consumimos

El agua que llega a nuestros grifos recorre un proceso largo: captación en embalses o acuíferos, tratamiento en potabilizadoras, y transporte a través de kilómetros de tuberías hasta cada vivienda. Cada una de esas fases consume energía y recursos.

En España, además, la disponibilidad de agua no es uniforme: hay regiones con escasez estructural donde cada litro cuenta especialmente, lo que hace que el ahorro doméstico tenga un impacto real, no solo simbólico.

Hábitos que marcan la diferencia

Reparar un grifo que gotea, poner lavadora y lavavajillas solo con carga completa, y reutilizar el agua de aclarar verduras para regar plantas son gestos pequeños que, sumados a lo largo del año, representan un ahorro considerable.

También existen dispositivos económicos, como aireadores para el grifo, que reducen el caudal sin que notes pérdida de presión en el día a día.

El agua también se gasta fuera de casa

Buena parte del agua que consumimos no sale directamente del grifo: está "escondida" en los alimentos y productos que compramos, a través de lo que se conoce como huella hídrica.

Reducir el desperdicio de alimentos es, indirectamente, también una forma de ahorrar agua: cada producto que se tira a la basura representa toda el agua usada para producirlo.

El ahorro de agua también ahorra energía

Buena parte del agua que usamos en casa se calienta antes de llegar al grifo, así que cada litro de agua caliente que ahorras también reduce el consumo eléctrico o de gas asociado a calentarla.

Duchas más cortas o lavados de ropa a temperaturas más bajas son, por tanto, un ahorro doble: de agua y de energía al mismo tiempo.

Enseñar estos hábitos a los más pequeños

Explicar a los niños de la casa por qué cerramos el grifo al lavarnos los dientes, de forma sencilla, ayuda a que el hábito se mantenga en el tiempo sin necesidad de recordarlo constantemente.

Convertirlo en un pequeño juego o reto familiar suele funcionar mejor que simplemente imponerlo como una norma más de la casa.

Revisar estos hábitos de vez en cuando, no solo la primera vez que los incorporas, ayuda a que se mantengan en el tiempo en vez de perderse pasados unos meses.

Poniendo un poco de nuestra parte podemos reducir mucho el consumo de agua en casa, algo que le hace bien al planeta y también al bolsillo.

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